miércoles, 24 de septiembre de 2014

LA PERFECCIÓN DE FINCHER

Como sucedió con David Lynch, la Escuela Universitaria de Artes y Espectáculos TAI me brinda la oportunidad de escribir sobre una de las personalidades más importantes del mundo audiovisual. Hablo del aclamado director estadounidense David Fincher, quien visitó las instalaciones de la escuela para impartir una exclusiva master class a raíz de la promoción de “Gone Girl”, su última producción.

Nativo de Denver, Colorado, Fincher presenta una de las carreras más sólidas del medio, desde películas de culto como “Seven” (1995) y “Fight Club” (1999) hasta éxitos comerciales y de crítica como “The Social Network” (2010) y “The Girl With The Dragon Tattoo” (2011). Es así que, luego de analizar su filmografía, comparto una revisión de los títulos que más han influido en mi visión académica y emocional del más bello de los artes: el cine.

“WHAT´S IN THE BOX?”

Esa lluvia. Esa inquietante, opresora e incesante lluvia que acompaña a los agentes Somerset y Mills en la búsqueda de un asesino en serie cuyos crímenes son inspirados por los siete pecados capitales. “Se7en” (1995), thriller protagonizado por Morgan Freeman, Brad Pitt y Kevin Spacey, no solo significó el regreso de Fincher a la silla de dirección cinematográfica luego de la agonizante “Alien 3” (1992), sino que además permitió al entonces joven artista gozar de la libertad creativa que tanto anhelaba para hacer de éste uno de los mejores títulos que el género pueda ofrecer.



“...Fincher presenta una de las carreras más sólidas del medio, desde
películas de culto como ´Seven´ (1995) y ´Fight Club´ (1999) hasta éxitos
comerciales y de crítica como ´The Social Network´ (2010) y
´The Girl With The Dragon Tattoo´ (2011)...”

Con un fantástico guión de Andrew Kevin Walker, “Se7en” permite apreciar ciertos elementos que serán característicos en las producciones de Fincher, tales como planos cenitales de seguimiento, el ocre como color predominante en la gama cromática, gran sinergia con su contraparte musical (Howard Shore) y una capacidad para saber retratar el tema central de la historia en cada una de las secuencias, de las cuales es fácil deducir mi favorita si ponen atención al título de esta opinión.

“I NEED...I NEED TO KNOW WHO HE IS!!”

Impresionados por “Seven”, James Vanderbilt y Bradley J. Fischer se contactaron con Fincher para que se encargue de dirigir su versión de “Zodiac”, basada en la novela escrita por Robert Graysmith y que relata una serie de asesinatos que aterrorizaron San Francisco hacia finales de los 60´s.

Dos factores a resaltar:

Estructura: Ante una cinta de tan larga duración, hay que tener muy claro el tipo y cantidad de información a tratar en cada uno de los tres actos fílmicos (inicio, desarrollo y desenlace). Conociendo esto, Fincher magnifica la tensión al presentarnos la reacción de varios personajes a los asesinatos del primer acto, de modo que en el segundo y tercero solo podamos enfocarnos en uno o dos personajes a la vez, sea Graysmith (Gyllenhaal), Toschi (Ruffalo) o Avery (Downey Jr.), logrando que los 167 minutos transcurran de la manera más fluida posible.



“El oscarizado guión de Aaron Sorkin desnuda a nuestro protagonista, la
interpretación de Jesse Eisenberg le da vida, el estilo de Fincher lo minimiza
y la quirúrgica música de Ross y Reznor lo definen como el oscuro personaje
en la desesperada búsqueda de algo que importe.”

Estilo: De todas las secuencias iniciales que he visto, la de “Zodiac” es, quizá, mi favorita, creando primero una ligera empatía con dos jóvenes amantes para que, justo cuando la situación se tornaba cómoda para ellos y el espectador, sean asesinados con una frialdad solo superada por las ejecuciones venideras, en las cuales Fincher se da el lujo de mostrarnos lo que no queremos ver. Como diría mi profesor de guión: Lógico pero inesperado.

“DROP THE ´THE´. JUST ´FACEBOOK´. IT´S CLEANER”


Amistad, lealtad y poder. Estos son algunos de los calificativos que definen “The Social Network” (2010), cinta que relata el surgimiento de Facebook y la batalla legal de su fundador, Mark Zuckerberg, por ser reconocido como tal.



El “quizá” de mi opinión sobre la secuencia inicial de “Zodiac” se debe a la vista en este filme: El oscarizado guión de Aaron Sorkin desnuda a nuestro protagonista, la interpretación de Jesse Eisenberg le da vida, el estilo de Fincher lo minimiza y la quirúrgica música de Ross y Reznor lo definen como el oscuro personaje en la desesperada búsqueda de algo que “importe”. Una maravilla.

Pocas veces se tiene la oportunidad de conocer a maestros del cine como Fincher, alguien que ha hecho del perfeccionismo una marca registrada en cualquiera de las producciones que aborda, sean anuncios publicitarios, videoclips o películas. Ahora nos deleita con “Gone Girl”, la cual, estoy seguro, hará que hasta el menos fanático de su trabajo se levante de su butaca diciendo: “Que bello es el cine”.

miércoles, 13 de agosto de 2014

OPINIÓN: EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS SIMIOS

Sinopsis: Luego de liderar el escape de los simios y refugiarse en el bosque Muir, César tiene la difícil misión de mantener la paz entre los suyos y los sobrevivientes a la influenza simia, virus que ha aniquilado gran parte de la raza humana.


Opinión: El pequeño Matt jugaba con la cámara Super 8 que su padre le había regalado en su octavo cumpleaños. Mientras dirigía a algunos de sus amigos, ya comenzaba a realizar sus propias películas convencido de lo que quería hacer por el resto de su vida. No pasó mucho tiempo, tan solo 5 años, para que Matt conociera a Jeffrey, naciendo así una amistad tan fuerte como la pasión que ambos compartían por el más maravilloso de los artes: El Cine.


Luego del (innecesario) remake “Let The Right One In” (2010), Matt Reeves toma la posta dejada por Rupert Wyatt ("El Origen del Planeta los Simios") y se adentra a una de las franquicias más emblemáticas y taquilleras de la historia, con una secuela donde seguimos la historia de César (espectacular Andy Serkis) y su intento por liderar una nueva generación de simios evitando cualquier conflicto con la diezmada raza humana. Teniendo en cuenta que las segundas partes de cualquier trilogía tienden a consolidar una historia ya presentada en la primera, Reeves tenía en sus manos una tremenda responsabilidad. Felizmente para nosotros, el director neoyorkino lo entendió así, brindándonos el que hasta ahora parece ser el blockbuster del verano (aguardando lo que haga James Gunn con sus “Guardianes de la Galaxia”).



Siempre he considerado los segundos iniciales de vital importancia para generar interés en aquello que el director quiere transmitir. En este caso, Reeves no decepcionó: la película abre con la imponente mirada de César a cámara para luego ir abriéndose hasta develar al resto de simios esperando una orden de su gran líder, siendo así como se presenta un elemento que ha sido determinante para el éxito de esta película: Punto de Vista. Si en la cinta de Wyatt la historia es contada, en su gran mayoría, desde la perspectiva humana (utilizando para ello el conflicto moral de Will Rodman, personaje de James Franco) en esta ocasión se destina gran parte del tiempo en explicarnos las relaciones y costumbres de la sociedad simia, donde aparte de César tenemos a su hijo, Ojos Azules (Nick Thurston), el reflexivo Maurice (Karin Konoval) y al vengativo Koba (Toby Kebbell), personajes que lejos de tener un particular desarrollo (a excepción de Koba), sirven para definir la personalidad de nuestro protagonista.



Luego de tan prometedor arranque el ritmo comienza a decaer cuando aparecen los primeros personajes humanos, quienes en el intento por encontrar una fuente energética invaden territorio simio. Jason Clarke (Malcolm), Keri Russell (Ellie) y Gary Oldman (Dreyfus) lideran un millar de sobrevivientes a la influenza simia, quienes lejos de mostrar la determinación vista en los científicos de “El Origen…”, se dedican a llorar y caer en el papel de víctimas bienintencionadas, reactivas ante lo que los simios decidan hacer con ellos. De todos, tal vez los únicos que generaron cierto interés fueron quienes, lamentablemente, pierden la vida: Dreyfus (Oldman) y Carver (Kirk Acevedo).


Como todo buen blockbuster, “El Amanecer…” presenta estupendos momentos que ayudan a generar un giro en la historia o motivan el accionar de algún personaje. Sea el conmovedor retorno de César a casa, la brutal traición de Koba o la batalla final entre ambos en el lugar más elevado de San Francisco; todos son ejecutados de manera brillante y con el siempre escalofriante aporte musical del maestro Michael Giacchino, quien ya nos ha endulzado la vida en películas como “UP” (2009), “Super 8” (2011) y, mi favorita, “Los Increíbles” (2004); y que en esta ocasión nos deleita con pistas como “Close Encounters of the Furred Kind” o “Level Plaguing Field”.



Si en las primeras ediciones de esta franquicia (allá por los 70´s) el trabajo del gran John Chambers significó un antes y después para la industria del maquillaje en cine y televisión, no sería exagerado decir que lo logrado por WETA Digital en esta nueva trilogía constituye una verdadera revolución. El diseño de los simios y su interacción con un entorno natural (a diferencia de, por ejemplo, la fantasía en “El Señor de los Anillos” o “Avatar”) está logrado a un nivel nunca antes visto, facilitando enormemente la labor de Reeves teniendo en cuenta que son los primates quienes llevaron todo el peso dramático.


En plena escritura de la tercera y ¿última? entrega, Matt Reeves se consolida como una interesante opción creativa capaz de manejar cintas de diversos géneros y escala (véase “Let the right one in” y “Cloverfield”). Quien sabe, tal vez alguna de ellas pueda inspirar a niños que, como él y Jeffrey, solo quieran coger una cámara y jugar a ser directores.


Nota: Si quieren saber lo que sucedió con Jeffrey, den click aquí.


Mi calificación: VIERNES

Lunes: Piola como para empezar la semana.
Martes: Su 2x1 para apoyar al cine noma.
Miércoles: Entretenida como para prepararse a los estrenos del Jueves.
Jueves: Vale la pena sus 15 luquitas.
Viernes: Empiladora para comenzar el fin de semana.



jueves, 3 de julio de 2014

10.000 km: FRAGMENTOS DE UN AMOR FRAGMENTADO.

Es así como Carlos Marquet-Marcet define su Ópera Prima, la cual estuvo muchos años en desarrollo (especialmente en la escritura del guión) y que se ha convertido en una de las películas españolas más comentadas de los últimos meses, no sólo por los premios obtenidos en el Festival de Málaga (Mejor película, director y actriz) y el SXSW de Austin (Mejor actor y actriz), sino por representar una manera eficaz de hacer buen cine.


Desde la primera secuencia podemos ver el intento del director catalán por adentrar al público en una historia ya vista en otras ocasiones pero que podía ser tratada de una manera diferente. En ella conocemos a Alexandra y Jordi, una joven pareja en busca de un hijo que pueda consolidar su longeva relación. Esta idílica situación es rota cuando ella recibe un correo electrónico, informando que ha ganado una beca para estudiar en la lejana ciudad de Los Ángeles. Al ser rodada en un cuidado plano secuencia, la identificación con el espectador es mucho más efectiva, logrando además cierto aire de pertenencia en el espacio fílmico, algo básico para el tipo de historia que estamos a punto de vivir.


“Al ser rodada en un cuidado plano secuencia, la identificación con
el espectador es mucho más efectiva, logrando además cierto aire
de pertenencia en el espacio fílmico, algo básico para el tipo de
historia que estamos a punto de vivir”


¿Qué nos cuenta Marquet-Marcet? Bajo el tapiz comercial de la “historia de amor”, encontramos a dos personajes que tratan de sobrellevar el vacío emocional generado por su obligada separación, intentando que una sesión de Skype o Whatsapp pueda reemplazar los detalles que hacían de sus mañanas tan especiales. Lavarse los dientes de manera cómplice o compartir un juguetón desayuno son algunos de esos momentos, ambos logrados con una tremenda naturalidad, lo cual nos habla de un buen trabajo de planificación, pero uno mejor de interpretación.




Natalia Tena (Alexandra) y David Verdaguer (Jordi) cumplen la compleja misión de protagonizar la cinta desde el primer hasta el último fotograma, cada uno pasando por etapas diferentes al hacerse la separación efectiva: La emoción e incertidumbre de Alexandra, naturales ante una nueva experiencia, contrastan con la desidia de Jordi, quien al quedarse en el piso que ambos compartían en Barcelona es preso de los recuerdos y la inseguridad.


“La emoción e incertidumbre de Alexandra, naturales ante una nueva
experiencia, contrastan con la desidia de Jordi, quien al quedarse
en el piso que ambos compartían en Barcelona, es preso de los
recuerdos y la inseguridad”


Todas estas sensaciones son presentadas bajo un montaje episódico, otorgando un ritmo pausado y digerible a la película, evitando que se pierda expectativa por la situación de ambos personajes a medida que avanza la historia. Para complementar esto, es importante mencionar el Diseño de Arte, logrando que el departamento angelino de Natalia pase de ser un lugar pequeño y desolador a un espacio con vida propia y que permita suponer las intenciones del personaje.



En tiempos donde la tecnología ha reemplazado los detalles más mundanos,  ¿Es posible sostener una relación a distancia? Aquí no se plantea el problema de la separación física, sino el hecho de que ésta haga que dejemos de conocer a nuestra pareja, algo muy bien representado en la secuencia final, donde vemos que entre Natalia y Jordi ya no hay 10.000 km. Ya no hay nada.

martes, 25 de febrero de 2014

RETROSPECTIVA “BERLINALE 2014”: TROPA DE ÉLITE (OSO DE ORO 2008)




Miércoles 6 de Febrero.

“Ahora estás aquí, en Platz der Luftbrücke. Lo único que debes hacer es tomar el metro U6 con dirección a Alt-Tegel, bajarte en Stadtmitte, cambiar al metro U2 con dirección a Ruhleben, bajarte en Potsdamer Platz y caminar hasta el Sony Center. Si logras esto, sabrás cómo llegar al Zoo Palast de Zoologischer Garten y al Colosseum de Schönhauser Allee”.

Bienvenido a Berlín.

Camino al Berlinale Palast (un enorme teatro condicionado para las premieres del festival) comenzaba a sentir dos cosas: La gelidez de la capital alemana y la emoción de presenciar uno de los encuentros cinematográficos más importantes del mundo, a la par de Cannes, San Sebastián, Venecia o Mar del Plata (aunque no puedo negar la tremenda ilusión que me generan Londres y Toronto). Desde documentales experimentales (Sección Forum) hasta largometrajes que aún no han sido estrenados fuera de su país de origen (Competición oficial), todos conforman un centenar de proyectos que a lo largo de 11 días son presentados con un solo fin: obtener el prestigioso “Oso de Oro”.


Y que mejor manera de empezar esta crónica que recordando algunas de las cintas premiadas con el dorado mamífero, desde la intensa “Tropa de Élite” (2008), pasando por las genealógicas “La Teta Asustada” (2010) y “Nader y Simin: Una Separación” (2009), hasta la teatral “El Cesar Debe Morir” (2012), todas con un claro compromiso social y una particular manera de retratar ciertas realidades que permitan definir a los personajes incluso antes de ser presentados. Comencemos.

Sinopsis: Ambientada en 1997, “Tropa de Élite” cuenta la historia del capitán de las fuerzas especiales BOPE, Roberto Nascimento, en su intento por apaciguar la delincuencia de la favela Morro Du Turano, ubicada en Rio de Janeiro, ante la inminente visita del Papa Juan Pablo II. A medida que la historia va desarrollándose, Nascimento no solo es víctima de las presiones políticas propias de su compleja misión, sino también aquellas personales y profesionales, a punto de ser un padre por primera vez y buscando un sucesor a su cargo, respectivamente.

Opinión: Allá por el año 2003 llegaba a mis oídos una película recomendada por tantas personas, que solo necesité de algunos días para darle una oportunidad. “Ciudad de Dios” (2002) cuenta la historia de Buscapé, un adolescente que debe compaginar su pasión por la fotografía con el instinto de supervivencia propio de los habitantes de una peligrosa favela. Desde aquel día hasta hace dos semanas, si alguien me pedía un referente del cine brasileño, lo primero que venía a mi mente era esta sensacional obra de arte. Hoy, mi respuesta es otra.

Teniendo como herencia las inquietudes sociales que el “Cinema Novo” masificó entre las décadas de los 50 y 60, José Padilha abarca su primera obra de ficción (luego de los documentales “Omnibus 174” y “Brazil´s Vanishing Boys”) enfocándose en un tema tan sensible como rutinario, a nivel local y regional: El círculo vicioso imperante en las clases sociales más bajas (pobreza, delincuencia, narcotráfico y corrupción). Lo que más resalta de esta película no es su contenido, sino la manera de ser contado, apelando a un montaje que desde los títulos de crédito iniciales nos da cierta idea del vertiginoso ritmo narrativo, planos de larga duración y rápidos movimientos con cámara al hombro siguiendo a los protagonistas sin darse tiempo de describir el lugar donde ocurre la acción. Todos estos elementos brindan una ligera pero necesaria vena documental, teniendo en cuenta la temática propuesta. Si han visto “Bloody Sunday” (2002) del  talentoso Paul Greengrass (también ganadora del Oso de Oro) podrán saber con mayor certeza a lo que me refiero.


Si bien he mencionado que el contenido es menos impactante que la forma, no quiero menospreciar el talento de Padilha por hacer que la transición entre la presentación y el desenlace del filme sea lo mejor, definiendo a cada personaje mediante situaciones de conflicto originadas por factores tan mundanos e identificables como el amor, el deber y la ética. El primero de ellos se ve reflejado más claramente en el aspirante Matías, encarnado sólidamente por el actor André Ramiro, oficial que debe decidir entre los sentimientos hacia una bella activista y el compromiso cívico hacia su podrida comunidad. El deber, en su faceta más cegadora y obsesiva, lo vemos en Neto, amigo de Matías y quien comparte la misma pasión por el “olor a napalm en la mañana” que tenía el recordado coronel teniente Bill Kilgore. Y luego tenemos al capitán Nascimento. Permítanme una pausa por favor.


Wagner Moura, a quien hemos visto recientemente en la sólida “Elysium” (2013), brinda una sensacional interpretación como el capitán Roberto Nascimento. Considero de suma importancia la manera en la que un personaje es presentado, más aún si es protagonista, ya que un solo fotograma es suficiente para describirlo por completo. En este caso, las primeras frases de Nascimento (que no sean en off) son de autoridad, utilizando el dedo índice como clara señal de dominancia y poder, una tendencia que a lo largo de los 120 minutos solo se verá resquebrajada en contextos tan íntimos y vulnerables como el seno familiar.


Todas estás características se ven exponencialmente aumentadas cuando presentan la mano de un director que sabe lo que quiere y no teme romper ciertas reglas bíblicas del cine (bendito eje) con tal de generar en los espectadores el conflicto de los personajes. Los desgarradores interrogatorios de Nascimento, el emotivo encuentro con su hijo y el subjetivo desenlace son tres sencillos pero eficaces ejemplos de esto, constituyendo solo tres cerezas de un delicioso y muy adictivo pastel (la he visto ya 3 veces).

Comenzar con “Tropa de Élite” no responde a un orden cronológico, sino al hecho de ser la más digerible y mediática de las cuatro películas que serán parte de esta pequeña reseña. Cada una con diferente ejecución, pero compartiendo algo tan imprescindible como escaso: Un punto de vista social que sirva como herramienta de cambio.

viernes, 27 de diciembre de 2013

OPINIÓN: TRES BODAS DE MÁS

Sinopsis: Ruth, una joven e insegura investigadora, deberá sobrellevar el hecho de ser invitada al matrimonio de 3 de sus ex-parejas.

Opinión: Cristina Rodríguez. Este nombre me era totalmente desconocido hace unas cuantas semanas y así también lo era el grado de importancia que tiene el (la) figurinista en un rodaje profesional. Pero fue luego de una clase maestra impartida por ésta fenomenal profesional en la Escuela TAI, en el marco de la Madrid Premiere Week, que adherí un factor más sobre el cual obsesionarme al momento de concebir un proyecto: El Vestuario.

Y qué mejor manera de analizar este importante factor que en una cinta donde tenemos como gancho dramático no solo una, sino tres versiones del acontecimiento social por excelencia, donde el glamour y la apariencia son más ´´trending´´ que el grado de compromiso sentimental y religioso al cual se someten aventuran los novios.

´´Tres Bodas de Más´´ es una comedia que se sostiene bajo dos pilares muy claros. El primero es el montaje, elemento vital para este complejo género, ya que no solo debemos entender una historia sino que además reírnos de ella, lo cual se vuelve aún más complejo si tenemos en cuenta que no a todos nos divierte lo mismo. Para lograr contrarrestar esto último, generalmente se trata de contar la historia de la manera menos convencional posible, apelando a que ciertas situaciones sean lógicas pero inesperadas (como el hecho de que la protagonista se dé cuenta que el hombre que tanto busca es aquel que ha tenido frente suyo en toda la película).

Gran trabajo de Cuesta
El segundo pilar, y que amerita tratarlo de manera especial, es el tremendo trabajo de Inma Cuesta como la voluble y sufrida Ruth, personaje que atraviesa por un sinfín de situaciones que son bien resueltas gracias al buen trabajo corporal y expresivo de la actriz valenciana, así como la gran química con Quim Gutiérrez y Berto Romero, este último siendo una de las mejores sorpresas de la película, no solo por la buena calidad de su interpretación sino por el poco uso que se hizo de la misma. Solo basta con ver los primeros 10 minutos para darnos cuenta en que personaje debieron enfocarse los 80 restantes.

Y es aquí donde comienza lo que estuvo ´´De Más´´. Y no hablo de las bodas.

Javier Ruiz Caldera, a quien solo conocía por la lamentable ´´Spanish Movie´´ (2009), carga todo el peso de la cinta en los hombros de nuestra protagonista, dejando de lado aquellas bodas que adornan el título de la película. Claro, Inma lo hace muy bien, pero es una pena que el director no aproveche al máximo tres versiones de un tipo de evento tan íntimo como mediático y que podría servirnos para generar momentos de los cuales hablar luego de acabada la función. De estos, solo hubieron dos que llamaron mi atención: Aquel donde la protagonista atropella accidentalmente a una novia (por lo bien montada que está la escena) y uno en el que vemos como una pesadísima invitada es bañada con Nutella (para quienes la han visto, me podrán entender). Que el contenido sea más importante que el continente, no hace de éste último dispensable.

La mejor secuencia de la película
Otro factor que me alejó de la historia, cuando su objetivo es acercarme a ella, fue el cumplidor guion que tenemos ante nosotros, con diálogos que dicen nada (´´ ¡¿Cómo se le ocurre alimentar a un bebe blanco con un pezón negro?! ´´) y personajes que tienen una introducción y desarrollo verdaderamente lamentable, sirviendo solo para ver que reacción generan en nuestra protagonista. Asimismo, algunas situaciones y gags me parecieron muy forzadas y escritas para cumplir con un calendario de entrega del guion, sin querer buscar un sello personal que brinde a la cinta alguna particularidad. Creo importante que, más allá de la siempre subjetiva calidad de un proyecto, lo que verdaderamente importa es que éste se distinga nítidamente del resto. Si no buscamos eso, entonces dediquémonos a escribir remakes y cobrar el cheque.

En lo que respecta al aporte de nuestra ya mencionada figurinista, no noté un trabajo muy particular de su parte, a pesar de presentar tres bodas con temáticas diferentes (Playa, Tradicional y Moderna). Los protagonistas e invitados en cada una de ellas presentaban atuendos que correspondían a la ocasión, pero que dentro de ese contexto eran muy sobrios y genéricos, limitándose a no romper con el sentido común y además condicionado, creo yo, por el ya mencionado y etéreo guion.


Ruth, "Cristiano" y Pedro
Es una verdadera lástima que una cinta con una temática tan prometedora como ésta no cumpla con las expectativas generadas y se limite a ser un ´´copy + paste´´ de algunas otras comedias románticas que hemos podido ver en el cine estadounidense a lo largo de los años (siendo esta la principal razón que se me ocurre para explicar la mayoritaria presencia de canciones en idioma anglosajon). No basta con ofrecer algo que ya ha probado ser eficaz de manera tanto local como  internacional, sino que debemos poner un sello de distinción que nos permita hablar del más mínimo atisbo de autoría.

sábado, 21 de diciembre de 2013

MASTERCLASS DE ´´LA JAULA DE ORO´´: EL VIAJE DE DIEGO QUEMADA-DIEZ.

El cine es fantasía. El cine es realidad. El cine es retratar los hechos desde un punto de vista tan personal como ajeno, donde podamos no solo entretenernos, sino también aprender. Y la mejor manera de hacerlo es viendo los errores del presente y asegurarnos que dejen de serlo en el futuro.

Teniendo esto en cuenta, debo confesar la tremenda alegría que sentí mientras se iban proyectando los créditos finales de ´´La Jaula de Oro´´ (2013), primer largometraje del director español Diego Quemada-Diez, quien posteriormente tuvo la oportunidad de brindar una Clase Maestra en la Escuela de Artes y Espectáculos TAI, en el marco de la Madrid Premiere Week.

´´Antes de ser una clase, me gustaría que estas horas sirvan para compartir algunas de las experiencias que formaron parte no solo de la realización, sino también de la concepción de la cinta´´. Fue así como el galardonado director comenzaba a compartir detalles tan técnicos como humanos sobre la dirección cinematográfica. Desde la manera tan vivencial como se adentró al crudo tema migratorio hasta una particular manera de dirigir al sensacional trío protagonista (ganadores del premio a mejor interpretación en el festival de Cannes 2013, dentro de la sección ´´Una cierta mirada´´), Quemada-Diez iba relatándonos, de manera muy íntima y sencilla, la manera de darle vida  a un proyecto que forma parte de un tipo de arte que cada vez es más difícil de ver en las carteleras: El Cine Social y Político.

La película, que tuve la oportunidad de ver un día antes de la clase en mención, relata el viaje de Juan (Brandon López), Sara (Karen Martínez) y Chauk (Rodolfo Domínguez) hacia los Estados Unidos, con la promesa de una mejor realidad a la ya vivida en su natal Guatemala. Muy aparte de los méritos técnicos que la cinta presenta (Buen manejo de ritmos narrativos, interpretaciones fenomenales y un fotografía paisajista muy resaltante) lo que más llamó mi atención fue la presentación y manejo de temas tan contemporáneos como las fronteras y como éstas transforman nuestra identidad, e incluso nos obligan a disponer de ella, algo que se ve claramente en el personaje de Sara.


´´Para la realización de ésta cinta estuve recogiendo numerosos testimonios de aquellas personas que lo dejaban todo y arriesgaban sus vidas en pos de conseguir un mejor futuro para su familia´´.
Ese futuro prometedor es un personaje más en la cinta. Uno que es presentado de manera referencial, como aquella realidad expectante no solo para los tres personajes principales, sino para todas aquellas personas que viajan con ellos. ´´Juan ve a los Estados Unidos como un sueño…como aquel sueño americano del que todos hablan. Pero para mí era importante que en algún punto de la historia ese sueño se derrumbe y deje de ser lo que él tanto esperaba´´.

Otro de los aspectos importantes para un proyecto de estas características es la buena relación que existió entre el director y productor(es). Sobre esto, Rodrigo dijo: ´´Creo que si hay algo que los directores deben priorizar, es la consecución de una intensa relación profesional y personal con su productor. Para mí fue importante que cada uno de los chicos quisiera y estuviera dispuesto a viajar a Estados Unidos, ya que si no hubiera sido el caso, los personajes hubieran perdido esa autenticidad por lograr su objetivo. Mis productores (Inna Payán, Luis Salinas y Edher Campos) entendieron esto e hicieron lo posible porque se llevara a cabo´´.


En cierto momento de la Clase, mencionó lo difícil que fue convencer a los apoderados de los jóvenes actores a darle la autorización de trabajar en la película: ´´Algunos tenían miedo de apartarse tanto tiempo de sus hijos, por lo que se hizo lo posible por contarles la historia y el sensible enfoque que queríamos darle. Algo muy particular me sucedió con Rodolfo, quien tiene el papel de Chauk, por el hecho de que al pertenecer a la cultura tzotzil no conocía el idioma castellano, lo cual significó una fuerte barrera de comunicación y una puerta hacia ciertos prejuicios y desconfianzas por parte de sus familiares, quienes posteriormente aceptaron gustosos en colaborar con nosotros´´.


´´Lo importante, muy aparte de las condecoraciones y críticas, es que nunca olviden que un director debe reflejar sus inquietudes. Trabajen en aquello en lo que realmente creen´´, fue la respuesta de Rodrigo ante una pregunta que buscaba conocer sus sensaciones ante todo el cúmulo de premios y expectativas que ha generado éste proyecto, dentro de las cuales podría mencionar galardones a las mejor película en los festivales de San Petersburgo (2013), Mumbai (2013), Sao Paulo (2013) y Tesalónica (2013).

Lo que aprendemos al ver una cinta es mucho más asimilable si tenemos la oportunidad de escuchar a su creador, en este caso, Diego Quemada-Diez, quien comienza de ésta manera un viaje profesional similar al de Juan, lleno de sueños, golpes y, lo más importante, experiencias.



domingo, 20 de octubre de 2013

CUATRO CINTAS, CUATRO SENSACIONES, UN MAESTRO: DAVID LYNCH.


La mejor sorpresa que tuve en mis vacaciones de verano fue enterarme que el gran David Lynch (1946) visitaba la Escuela de Artes y Espectáculos TAI, donde hace poco más de un año voy consolidando mi pasión por el cine. Soy sincero al confesar que mi aproximación a este arte se vio influenciada por un estilo 90% comercial, de modo que no conocía ni había siguiera oído hablar del cineasta nacido en Montana, Estados Unidos, algo que decidí cambiar en los días previos a la mencionada visita.

De este modo, me dirigí a la biblioteca más cercana y seleccioné algunas de sus principales obras para un ciclo privado, comenzando por ''Eraserhead'' (1977). Luego vinieron algunas cintas ligeramente convencionales como ''The Elephant Man'' (1980) y ''Mulholland Drive'' (2001), terminando con ''Blue Velvet'' (1986), tal vez la más conocida y que sirve como referente directa al universo Lynchiano. Lo que leerán a continuación será una crónica sobre aquello que este humilde servidor experimentó tanto en la clase maestra que brindó el director, así como en el visionado de sus películas, las cuales se caracterizaron por altas dosis de color, hipnóticas transiciones, perturbadores sonidos y confusas, pero no por eso menos interesantes, historias. 


''Inicialmente mi estadía en el AFI (American Film Institute) era de dos años, pero se terminó extendiendo por cuatro, dentro de los cuales pude hacer ´Eraserhead´, el primero de mis largometrajes''. Estas fueron las palabras del maestro Lynch al responder una pregunta sobre la más personal y surrealista de sus películas. Y es que hablar de ''Eraserhead'' (1977) es un poco complicado teniendo en cuenta que si bien la historia puede parecer lineal, el desarrollo de la misma dista mucho de serlo.

En ella conocemos a Spencer, un pusilánime y ordinario empleado, quien se encuentra con la sorpresiva responsabilidad de criar un deforme y recién nacido bebe. Siendo esta la premisa principal, podemos ver como a lo largo del filme se nos presentan imágenes ligeramente inquietantes como un hombre con apariencia diabólica manejando unas palancas fabriles, una alegre mujer con cierta deformación en el rostro y a quien en cierto punto de la cinta vemos pisar lo que parecen ser una serie de fetos del mismo bebe que nuestro protagonista está cuidando, la cabeza de este mismo siendo mutilada y utilizada para fabricar borradores y, como cereza de pastel, al deforme ‘’niño’’ siendo acuchillado y víctima de una descomposición tan grotescamente realizada que me hizo recordar a cintas como ''Evil Dead'' (específicamente, aquella escena de los ojos aplastados). Vale la pena mencionar la tremenda importancia del sonido como herramienta perturbadora y complementaria de las imágenes ya descritas. Un filme que puedes odiar o amar, pero al cual es imposible ser indiferente.


''Luego de realizar ‘Eraserhead’, me dediqué a escribir mi siguiente película, ‘Ronnie Rocket’. El problema de la misma fue que, al parecer, el único interesado llevarla a cabo era yo. Al aceptar esto, le pedí a mi productor, Stuart Cornfeld, que me proporcionará algún guion para poder llevarlo a la pantalla grande. Nos reunimos en una cafetería y Stuart me dijo que tenía 4 guiones disponibles, siendo el primero de ellos ‘El Hombre Elefante’. Solamente necesité escuchar ese título para saber que esa sería mi siguiente película. '' ¿Qué se puede decir que no se ha dicho ya de esta cinta? Tan genialmente narrada, con una gran actuación de un irreconocible (no pun intended) John Hurt y una banda sonora que hizo de la escena final una de las mejores jamás filmadas.  Como detalle, vale mencionar que el trabajo de maquillaje y peinado realizado por  Christopher Tucker no fue reconocido por La Academia estadounidense, lo cual originó una serie de protestas que terminaron por obligar la creación de la categoría ''Mejor Maquillaje y Peinado'' a partir del año 1981.


''Tenía escrito el 95% de una historia, pero eran solo pedazos que no tenían relación entre sí. Días después, y mientras esperaba a mi productor para una reunión, surgió una idea, de modo que le pedí a la recepcionista que por favor me entregue rápidamente un bolígrafo y un papel. Fue así que nació ‘Blue Velvet’ ''. Este fantástico thriller nos cuenta la historia del joven Jeffrey Beaumont, quien regresa a su pueblo natal para atender a su padre, luego de que éste sea víctima de un fatal ataque cardíaco. Es así como, luego de encontrar una mutilada oreja en un descampado, comienza a entrar en un mundo que le muestra el lado oscuro de la más hedonista de las comunidades, Lumberton. John MacLachlan, Isabella Rossellini, Laura Dern y Dennis Hopper lideran el elenco de esta afamada cinta, ganadora del festival de Sitges y nominada al premio de La Academia en la categoría ‘’Mejor Director’’, la segunda del buen David.

‘’Vivir en Philadelphia fue una gran inspiración para mi trabajo como artista, ya que representaba una realidad que se esconde bajo otra: la primera recordaba mi infancia, llena de hogares elegantes y árboles de cerezos. La segunda y más importante, fue una donde el miedo y peligro eran tan rutinarios como mis deseos de crear. ’’ Leyendo estas líneas es posible entender la costumbre que tiene Lynch por utilizar personajes que mientras van desarrollándose, descubren que la realidad que conocen está lejos de ser aquella en la que viven. Esto se puede ver en ''Mulholland Drive'' (2001), claro ejemplo de la no linealidad narrativa y que significó para nuestro homenajeado, entre muchas cosas, ser nominado por tercera vez y obtener el galardón a mejor director, tanto en los premios de La Academia como en el Festival de Cannes, respectivamente. Ya decía el director francés Jean-Luc Godard: ''Toda historia tiene un inicio, desarrollo y desenlace, pero no necesariamente en ese orden.''



Es muy impactante lo que el cine puede generar en una persona, pero lo es aún más estar frente al responsable de aquellas sensaciones: La develación de un deforme feto, el más desgarrador de los suicidios, una de las violaciones más cinematográficas que he visto y la falsa interpretación musical en el teatro ''El Silencio''. Cuatro escenas que para algunos puedan resultar grotescas, pero para otros una manera válida y muy personal de realzar el más bello de los artes.